domingo, 20 de junio de 2010

Sobre el mito de Narasimha

La animalidad divinizada

Introducción


“De los caballos Yo soy Uchaisrava… De los elefantes Yo soy Airavata… Entre las vacas soy Surabhi… De las serpientes soy Vasuki… De las serpientes de muchas cabezas soy Ananta… Entre las bestias Yo soy el león… Entre las aves Yo soy Garuda… De los peces Yo soy el tiburón…”

El Bhagavad-Gita, fragmentos.

La animalidad no siempre es sinónimo de la degradación de la calidad del ser humano como tal. En toda cultura hay manifestaciones de la animalidad en un sentido divino, es decir, contrario al uso común que de ella se hace al tratar de sobajar a los demás. Este fenómeno que rige nuestra visión sobre los animales de manera peyorativa es tan antiguo como el hombre mismo; en el Antiguo Testamento se mencionan los animales considerados impuros los cuales deben ser evitados con fines alimenticios. Estos animales impuros, sobre todo el cerdo, son referentes de las conductas más bajas. Siempre que se quiere ofender a alguien se le compara con uno o varios animales; la trampa está en que al animalizar al otro se le quita su calidad de ser humano, dejándolo vulnerable a la voluntad del más fuerte. Los nazis decían que los judíos eran menos que humanos y así justificaban sus acciones de exterminio étnico: “Los nazis, por ejemplo, montaron una complicada maquinaria de exterminio en masa de sus víctimas partiendo de esta dificultad” . El animalizar a los demás es la clave para no empatizar con ellos, pues no hay posibilidad de sentirse igual, ni siquiera cercano a los otros porque se les considera de una calidad inferior a la nuestra. El caso más interesante de este tipo de visión sobre lo animal es El Diablo: su iconografía, por lo general, es la de una quimera; se trata de un ser malvado cuya figura es la mezcla de varios animales: cuernos de toro o de chivo, cara de asno, patas de gallo y/o caballo, alas de murciélago, olor nauseabundo y es la ruina para quien se llegue a topar con él. Vaya atributos que le han sido conferidos a este personaje. Pero no siempre la figura de lo demoniaco está acompañada del elemento animal del mismo modo que la figura divina no siempre está ligada a lo humano. En este trabajo quiero dar a conocer otra forma de concebir la naturaleza divina y la demoniaca basado principalmente en el hinduismo, del cual me considero practicante. Evidentemente como pertenecemos a una cultura judeocristiana me será pertinente iniciar el tema sobre esta tradición, pues veremos que la animalidad divinizada es algo muy común en nuestra cultura sólo que prestamos mayor atención a la concepción negativa.

No estoy de acuerdo con la forma en que Papini expone la presencia del Diablo en la India, pues creo que la demonología del hinduismo es bastante compleja y abundante como para sólo limitarla al mito de la lucha entre Buda y Mara . Existen dos escrituras principales de tipo épico-mitológicas en el hinduismo: El Ramayana y El Mahabharata. En ambas la presencia de dioses y demonios es fundamental: dioses, hombres y demonios conviven en una sinergia cósmica, que lleva a cada uno a ocupar su posición en la compleja estructura social-política-religiosa-espiritual del hinduismo. Los dioses o Devas son también llamados Suras, pues viven de acuerdo a los códigos morales estipulados en las escrituras sagradas. Por ende los demonios son llamados Asuras, porque no viven de acuerdo a los preceptos de las escrituras (Del sánscrito a-no y sura-piadoso) . Estos asuras pueden tener o no una forma corporal monstruosa: su carácter demoniaco no está en su apariencia física sino en la manera en que dirigen sus actos. De manera inversa sucede lo mismo con los dioses: hay divinidades que presentan una imagen poco atractiva para la mayoría de las personas, sobre todo a los occidentales (por ejemplo, el dios Narasimha, la diosa Kali o la serpiente Ananta Sesa), porque su divinidad reside en su naturaleza más íntima, es decir, en su esencia y no en la forma externa que manifiestan. Lo mismo sucede con los hombres sabios y santos: en la tradición hindú la sabiduría y la santidad van unidas, casi son sinónimos. El hombre sabio que busca la Verdad deja, paulatinamente, los conceptos con los cuales manejaba su vida común en el mundo; por ello pierde el interés en cuidar de su aspecto personal, incluso de sus necesidades básicas de comida, vestido y aseo. Todas estas necesidades se ven opacadas por el hambre de la iluminación espiritual. Por este motivo la figura del sabio o santo es, hasta cierto punto, abrumadora. El hinduismo no encierra en modelos establecidos la figura divina y la demoniaca, de ahí su carácter dinámico. Hace caso de los signos externos, pero atiende, sobre todo, a la orientación interna con que se ejecutan los actos: de ahí que unos seres sean considerados divinos y otros demoniacos sin importar su aspecto físico.

Para iniciar este ensayo daré un breve esbozo de la animalidad presente en las tradiciones religiosas más renombradas y terminaré haciendo un análisis del mito hindú del dios Narasimha (mitad hombre, mitad león) y del demonio Hiranyakasipu, que me parece interesante, pues es una concepción de lo divino y lo demoniaco radicalmente opuesta a la convencional.

La animalidad en el Judaísmo, Cristianismo e Islam

Desde las épocas más antiguas lo animal simboliza, ya sea, lo divino o lo demoniaco. En La Biblia el primer elemento animal expuesto es negativo: la serpiente que representa al Diablo es la que se encarga de “tentar” a Eva. En el mito del Génesis la serpiente aparece con la facultad de hablar y de caminar, es por eso que tiene acceso a Eva; después de cometido el pecado original la serpiente es maldecida por Dios condenándola a arrastrarse por el suelo y a ser enemiga de la mujer . Obviamente esta serpiente no era una común sino que se trataba del Diablo encubierto por esta forma para así lograr su cometido.

En el libro del Éxodo podemos ver que Dios hace uso de los animales como instrumentos de su castigo divino, por ejemplo, las plagas de langostas, ranas, moscas, etc., que fueron el azote de Egipto. Finalmente, cuenta el mito, el faraón libera al pueblo judío tras haber pagado el costo por haber encendido la ira de Jehová.

En el mito de Jonás también es muy importante el papel que juega el elemento animal: Dios se vale de una ballena para persuadir al reacio Jonás de volverse un entregado devoto. Al intentar huir de Dios Jonás es echado al mar y es tragado por una ballena, pero sobrevive tres días en sus entrañas; pide a Dios por que lo libere de semejante cautiverio y promete que al salir cumpliría su voluntad. Dios lo libera de las entrañas del cetáceo y Jonás cumple su promesa. Con la llegada del cristianismo el uso de símbolos basados en figuras animales se hace más constante; el pez (Ichthys) y la figura del cordero son de los primeros en identificarse con Cristo , más tarde la paloma simbolizaría al Espíritu Santo. Los cuatro evangelios tienen como íconos las figuras animales: un ángel, un león alado, un buey, un águila. El evangelio de Mateo se simbolizó con la figura de un ángel, pues presenta a Jesús como descendiente de David y, por consiguiente, perteneciente al linaje del profeta Abraham. Con el ángel también quiere destacarse la divinidad del nazareno. La figura de los ángeles es un ejemplo de la animalidad divinizada: seres de apariencia humana, pero con alas de ave, andróginos encargados de servir como emisarios de los dioses en el mundo de los hombres. Los ángeles están presentes en otras culturas distintas a la judeocristiana como son: Persia, China, India, Egipto , sólo que son mencionados de distintas maneras, aunque siempre mantienen su carácter de emisarios. El evangelio de Marcos está simbolizado con el león porque inicia haciendo referencia de Juan el Bautista quien vivía en el desierto junto a los animales salvajes propios del lugar. El rugido del león es símbolo de la voz de los profetas que denuncian a la sociedad cuando se han desviado de la voluntad de Dios . El evangelio de Lucas está representado por el buey porque comienza con la visión del profeta Zacarías quien veía el templo de Jerusalén donde eran sacrificados diferentes animales como palomas, cabras, terneros y, sobre todo, bueyes. Vemos que los animales fungían un papel de ofrenda a Dios de parte de los antiguos judíos. Dios, en La Biblia, le otorga al buey una categoría igual a los hombres: “Aquel que me inmola un buey es como el que degollase a un hombre” . Es decir, que entre las ofrendas el buey es algo especial. Finalmente el evangelio de Juan está simbolizado por un águila con la mirada al sol, o sea, con una visión hacia lo divino: a Jesús-Dios .

Entre los santos del cristianismo hay dos casos que me parecen interesantes: San Antonio Abad y San Francisco de Asís. Conocido también como El Santo de los animales, San Antonio Abad (251-356) es famoso por su buena disposición hacia ellos. Dice una leyenda: “Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara”. Es curioso que el día de la fiesta dedicada a este santo (17 de enero) se lleve a cabo la bendición de los animales; en nuestro país esta costumbre todavía existe, particularmente, en las zonas rurales . A San Antonio Abad se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza (Bíblicamente el cerdo es considerado como un animal impuro) y por esta razón a su iconografía le fue adherido un cerdo domado a sus pies . San Francisco de Asís (1182-1226) es otro personaje ligado a los animales: sus contemporáneos hablan con frecuencia del cariño de Francisco por los animales y del poder que tenía sobre ellos. Por ejemplo, es famosa la reprensión que dirigió a las golondrinas cuando iba a predicar en Alviano: "Hermanas golondrinas: ahora me toca hablar a mí; vosotras ya habéis parloteado bastante". Famosas también son las anécdotas de los pajarillos que venían a escucharle cuando cantaba las grandezas del Creador, del conejillo que no quería separarse de él en el Lago Trasimeno y del lobo de Gubbio amansado por el santo. Algunos autores consideran tales anécdotas como simples alegorías, en tanto que otros les atribuyen valor histórico”.

La santidad de San Francisco llegó a tal punto en que podía sentir un tipo de conexión con las entidades vivientes. Ese estado de conciencia es muy propio de los místicos: poco a poco se van derrumbando las diferencias que separan al hombre de su entorno, que en un aspecto no son diferentes de sí mismo. Fruto de la influencia de este santo la orden de los franciscanos tiene un par de oraciones especialmente dedicadas a los animales:

Por todos los animales: “Bendito seas, Dios Todopoderoso, creador de todos los seres vivos. En el quinto y sexto días de la creación Tú creaste los peces en los mares, aves en el cielo y animales en la tierra. Tú inspiraste a San Francisco para que considerara a todos los animales como sus hermanos y hermanas. Te pedimos que bendigas a este animal. Por el poder de tu amor permite que (el animal) viva según tu deseo. Siempre serás alabado por toda la belleza de tu creación. ¡Bendito seas, Dios todopoderoso, en todas tus criaturas! Amén”.

Por los animales enfermos: "Padre Celestial, Tú creaste todas las cosas para la gloria de tu nombre y nos hiciste sirviente de esta criatura. Si así es tu deseo, restáurale su salud y fuerzas. Bendito seas, Dios todopoderoso, sagrado sea tu nombre por los siglos de los siglos. Amén” .

Con este par de santos, San Antonio Abad y San Francisco de Asís, los animales tienen ahora una categoría más humana, pues tienen la capacidad de responder a la santidad: se ponen a sus órdenes como el caso del Hermano lobo o apelan a ella en pos de aliviar sus males como en el caso de la jabalina. Ahora los animales entran al mundo de las oraciones y las plegarias, se convierten en seres capaces y dignos de ser objeto de nuestras meditaciones religiosas. Lo animal pasó de ser la imagen de los vicios más bajos a la de la posibilidad de tener un despertar espiritual.

El Islam, a pesar de que la tradición asegura que el profeta Mohammed prohibió la representación de seres vivientes , también tiene influencia de la animalidad: “En el Corán aparecen diversos animales que se sitúan en el marco de la vida de los beduinos o de los cultivadores del oasis y que tienen múltiples significados. Con frecuencia se designa al ganado mayor y menor con un nombre genérico aunque en ocasiones se precise que se trata de caballos, asnos o mulos, la mayoría de las veces recalcando su utilidad, aspecto vital en un medio hostil como es el desierto. En otras ocasiones se mencionan especies en particular porque conforman una anécdota o parábola: la camella sagrada, el lobo que devoraría a José, el pez de Jonás, la fragilidad de la tela de la araña, los pájaros creados por Dios que sólo Él sostiene... Otras veces tienen un sentido metafórico, siempre relacionado con el mensaje divino: Resurrección de las aves, bestias que aparecerán para anunciar el Juicio Final, castigos divinos concretados por metamorfosis en cerdos y monos para los impíos… Otras tienen un amplio sentido figurado, como el Bicorne que alude a Alejandro Magno o Buraq, el caballo alado, etc.”

Cuenta la tradición sobre el pasaje de La Hégira: “En el preciso momento en que los Kuraischitas llegaban a la boca de la caverna (en la cual se había escondido el profeta Mohammed), brotó, frente a su entrada una acacia en cuyas ramas extendidas una paloma hizo su nido y puso sus huevos, en tanto que una araña tejía su tela por todo el árbol. Al ver estas muestras de pacifica quietud, lo Kuraischitas llegaron a la conclusión de que nadie había entrado recientemente a la caverna; de suerte que se desviaron de aquel camino prosiguiendo su búsqueda en otra dirección” .

De esta manera, al igual que en el caso de los santos cristianos, los animales responden a la pureza espiritual del Profeta; es evidente la cercanía entre el hombre y el animal en la tradición musulmana. En el islam la animalidad tiene acceso a las esferas de lo sagrado . Incluso el fundador del islam ha dejado en dos hadiths su deseo de que los animales reciban un trato cordial:

Una mujer había martirizado a una gata; ésta enfermó y murió de hambre. Por esto ella fue al Infierno. Salvo error, (Dios o el Guardián del Infierno) le dijo: “Tú no la has alimentado, ni dado de beber, por lo tanto tú la has enfermado y no la has dejado ir libremente para que se alimentara de los pequeños animalillos salvajes”.

El Profeta dijo: “un hombre que caminaba fue torturado por la sed. Descendió a un pozo y bebió. A medida que iba saliendo vio a un perro jadeante que comía tierra de tanta sed que tenía. El hombre se dijo; he aquí uno que está tan afectado como lo he estado yo mismo. Llenó entonces su cantimplora, la cogió entre los dientes, salió del pozo y dio de beber al perro. Dios le recompensó por su acto y le perdonó sus faltas. (...) Dijo: Oh, enviado ¿Es que tendremos una recompensa celeste por hacer bien a los animales? Él dijo: Por hacer bien a todo ser viviente habrá una retribución. Aquel que se arrepienta de una donación es como el perro que vuelve a su vómito. Nada es peor a nuestros ojos” .

Entonces vemos que los santos, es decir, aquellos que están adelantados en la espiritualidad tienen una forma de concebir y de relacionarse con los animales de manera distinta a la mayoría ¿Por qué? Especulando podría responder que en los textos de la antigua India se dice que aquel que ha llegado a una etapa de madurez en su proceso evolutivo de conciencia puede ver la unidad en la diversidad, cito el siguiente verso del Bhagavad Gita: “Los sabios no hacen distinción entre un brahmín instruido y humilde, una vaca, un elefante, un perro o un paria” . Aquí la pregunta es: ¿Qué es eso a lo cual se remiten los sabios que los hace ver a todos por igual? La respuesta de los comentaristas del Gita , en sus respectivos términos, es el Ser (entendido ya sea como Brahmán o Paramatma). El Ser es el concepto en el cual convergen los sabios y santos de distintas tradiciones y de diferentes tiempos. Los animales llevan en sí mismos el Ser. Los dioses, el hombre y los animales son asiento del divino Ser. Como los sabios viven en sintonía con el Ser han podido librarse del engaño de las categorías con que trabaja la mente conceptual del hombre ordinario . De ahí la posibilidad de tener una conexión con el Ser presente en el otro, a pesar de tratarse de un animal.

Hemos llegado al punto de tratar la visión de la animalidad desde la perspectiva del misticismo de la India.

Hinduismo

Es difícil definir al hinduismo: “Para muchas personas puede tratarse de una religión vaga, indefinida y pintoresca con muchas deidades; los propios hindúes son aficionados a describir el hinduismo como una forma de vida más que como una religión” . Pero podemos definir al hinduismo, de manera referencial, como a los mitos, religiones y filosofías originados en el subcontinente Indio. Me parece interesante que de las antiguas religiones presentes todavía, el hinduismo sea la que más elementos animales incluya en su panteón. Cierto es que hubo otras tradiciones, como la egipcia y la maya, en que la animalidad era parte importante de sus divinidades, pero, desafortunadamente, han desaparecido dejándonos sólo una pequeña muestra de lo que fue su manera de vivir y concebir la religión. En el hinduismo podemos encontrar a vasta gama de dioses con figura de animal: Ganesha (dios elefante), Hanuman (dios mono), Anantadeva (dios serpiente), Nandi (dios toro), Hayagriva (dios caballo), Garuda (dios águila), Varaha (dios jabalí), Matsya (dios pez), Kurma (dios tortuga), Narasimha (dios hombre-león), etc. Así como una cantidad considerable de demonios con forma completamente humana: Kumbhakarna, Indrajit, Hiranyakasipu, Hiranyaksa, Sisupala, Kamsa, etc. Por lo que se entiende que la divinidad no está implícita en la forma o apariencia estética sino en la ética que desarrollan los personajes del panteón hindú. ¿Cómo saber qué actitudes son consideradas las óptimas para posarse en el plano de lo divino? El Bhagavad Gita, en el capítulo XVI, habla sobre las cualidades divinas y demoniacas. El criterio para calificar a alguien como divino o demoniaco es de tipo ético. Según esta escritura las cualidades de un ser divino son las siguientes:

“La valentía, la purificación de la existencia propia, el cultivo del conocimiento espiritual, la caridad, el autocontrol, la ejecución de sacrificios, el estudio de Los Vedas, la austeridad, la sencillez, la no violencia, la veracidad, el estar libre de ira, la renunciación, la tranquilidad, la aversión a buscarles defectos a los demás; la compasión, el estar libre de codicia, la mansedumbre, la modestia, la firme determinación, el vigor, el perdón, la fortaleza, la limpieza y el estar libre de envida y del ansia de honor: estas cualidades ¡Oh, hijo de Bharata!, les pertenecen a hombres piadosos que están dotados de naturaleza divina” .

Por consiguiente los demonios serán aquellos que no se rijan por estás máximas éticas. Un verso del Gita menciona de manera contundente las cualidades de una persona demoniaca:

“Refugiándose en una lujuria insaciable y absortos en la vanidad del orgullo y el prestigio falso, la gente demoniaca, engañada de ese modo, siempre está entregada a trabajos sucios atraída por lo temporal” .

¿Por qué en el hinduismo abundan los demonios con forma humana ordinaria? Porque los animales carecen de ego, del tener el concepto yo soy, yo hago, yo actúo, por lo tanto no son susceptibles de sentir envidia, de sentirse más que los demás y de sentir la necesidad de ser honrados por otros. Los demonios del hinduismo buscan eso que, precisamente, les es inexistente a los animales: el ego, el súper Yo. Por este motivo no pueden estar mejor representados que por el hombre mismo. Las divinidades se valen de las cualidades de los animales para ejercer su gracia en el mundo de los hombres, por lo menos este debió de ser el pensamiento de los sabios que crearon los mitos:

“En la India, estas imágenes incluyen casi todas las criaturas hechos o fenómenos. El rayo puede ser adorado porque proviene del dios Indra, una moneda de rupia reproduce un símbolo de Lakshmi, la diosa de la prosperidad. Los taxis de Delhi y Bombay se protegen con figuras de plástico de Ganesha, un alegre elefante sonriente con una pronunciada barriga, danzando en el retrovisor” .

En muchos lugares donde no había influencia de la tradición judeocristiana el hombre creó a los dioses, más que a su imagen y semejanza, de acuerdo a sus necesidades. La esfera simbólica es muy importante en el plano religioso, porque de cierta manera el contenido trasciende a la apariencia. El símbolo funciona de tal manera que siempre esconde un significado adicional a lo que muestra de manera objetiva . Por ejemplo, en Occidente seria exótico adorar a un mono , pero en India el dios mono, Hanuman, es de las deidades más veneradas. ¿Qué es lo que un hindú contempla al ver la deidad, la pintura o al escuchar las historias de este dios? Obviamente se contempla algo que no está presente de manera objetiva, sin embargo la imagen nos señala algo más que el elemento material. Si no fuera así los hindúes adorarían a cualquier mono, pero no lo hacen. Cada ser humano tiene la capacidad de ver la realidad de la divinidad en el marco de propia su subjetividad:

“En un largo viaje a la India detuvimos el coche para mirar a una familia de monos del Himalaya que jugaba al lado de la carretera. Treinta segundos después de salir del coche, toda la manada de monos, probablemente un centenar, se nos echó encima. Mientras todo el mundo hacía fotos y les arrojaba trozos de fruta y de pan, vi, no lejos de allí, a una anciana campesina sola, arrodillada ante una urna improvisada debajo de un árbol. Rezaba a Hanuman, un dios con forma de mono, y entonces me di cuenta de que los monos merodeaban por los alrededores para robar comida del altar y mendigar a costa de los turistas como nosotros… La anciana arrodillada ante la desvencijada urna conocía ciertamente la historia (del dios) desde su infancia, pero ¿por qué adoraba a un mono, aunque fuera un mítico mono volador e incluso rey? La cara de la anciana expresaba tanta devoción como la de cualquiera que rezara a la reina o al rey o al hijo de Dios” .

Los mitos, los ritos y las prácticas de una tradición dan el marco preciso para que esas imágenes simbólicas de Dios, a las cuales el hombre venera, sean vistas, tomadas y aceptadas como reales o por lo menos como poseedoras de una parte de esa realidad a la que hacen referencia. Recuerdo cuando llegué al hinduismo y conocí la deidad de Jagannatha: se trata de una deidad de forma semi-humana; tiene brazos pero no hombros ni manos; tiene cabeza pero no cuello ni orejas, no tiene piernas ni pies ni dedos. El rasgo humanamente distintivo con el que cuenta es el de llevar una gran sonrisa en el rostro. A lo largo de los años he visto como a muchas personas les cuesta aceptar el simbolismo de esta deidad como un referente de la divinidad .

Los mensajes implícitos en los símbolos religiosos no están limitados por el lenguaje: tal vez pueden no ser traducidos, pero sí pueden ser interpretados porque el símbolo contiene y estructura la realidad misma a la que se refiere . Claro que para develar los misteriosos significados de los símbolos de las religiones hay que estar en contacto con ellas: “Sólo un budista o un estudioso de esta cultura percibe al Buda en la posición de la mano de una escultura o el Bodhisattva en la llama en forma de óvalo que rodea su cuerpo” . Creo que para conocer a fondo el significado de un símbolo es necesario estar familiarizado con su tradición; no creo que un estudioso (en el mero plano intelectual), como lo menciona Dupré, llegue a conocer en su profundidad la significancia de un símbolo. Me atreveré a decir que los símbolos religiosos y el arte no están muy distantes entre sí. Ambos buscan provocar una experiencia en el espectador; como es propio de la experiencia artística ésta escapa a la intencionalidad de su creador: el espectador, el conocedor, el artista, el crítico y el filósofo, todos ellos experimentan de diferentes modos la misma obra de arte . Lo mismo sucede con la experiencia religiosa simbólica: cada quien vive su propia experiencia, pero lo característico de la religión es que el referente sobre el cual giran todas las experiencias es suprasensible: no hay modo de medirlo, ni de ponernos de acuerdo sobre su forma. La razón sólo sirve para hacer un ligero sondeo de Él. Por eso me parece que el enfoque meramente intelectual no es suficiente para vivir en su complitud la experiencia del simbolismo en la religión. Los mitos son otra forma simbólica de expresar ciertas verdades metafísicas a través de elementos cotidianos que aparentemente nada tienen que ver con lo divino. En ellos son muy recurrentes las formas animales para representar la trama entre los distintos protagonistas: hombres, dioses y demonios.

Mito del dios Narasimha y el demonio Hiranyakasipu

Entre los avatares del dios Vishnu se encuentra la forma de Narasimha, mitad hombre, mitad león. El mito comienza de la siguiente manera:

“Hiranyakasipu, en busca de beneficios materiales, llevó a cabo una austeridad muy rigurosa, con la que causó grandes sufrimientos en el universo. El propio Señor Brahmá, la principal personalidad del universo, llegó a perturbarse, y fue personalmente a ver la razón que llevaba a Hiranyakasipu a practicar tan gran austeridad. Hiranyakasipu quería ser inmortal. Deseaba no ser vencido por nadie, no verse afectado por la vejez y las enfermedades, y que ningún enemigo le causase trastornos. Es decir, deseaba ser el gobernante absoluto de todo el universo. Con ese deseo, se dirigió al valle de la montaña Mandara y comenzó su rigurosa práctica de austeridades y meditación. Al ver que Hiranyakasipu se había ido a ejecutar austeridades, los semidioses regresaron a sus respectivos hogares; sin embargo, mientras Hiranyakasipu realizaba esas prácticas, de su cabeza comenzó a salir un fuego que afectaba al universo entero con todos sus habitantes, incluyendo a las aves, mamíferos y semidioses. Cuando la temperatura de todos los planetas, superiores e inferiores, fue demasiado elevada como para vivir en ellos, los perturbados semidioses salieron de sus moradas en los planetas superiores y fueron a ver al Señor Brahmá para rogarle que acabase con aquel calor innecesario. Los semidioses revelaron al Señor Brahmá la ambición de Hiranyakasipu de alcanzar la inmortalidad y, de ese modo, superar la breve duración de su vida y convertirse en amo de todos los sistemas planetarios, Dhruvaloka incluido. Después de conocer el objetivo de la austera meditación de Hiranyakasipu, el Señor Brahmá, acompañado por el gran sabio Bhrigu y grandes personalidades, fue a ver a Hiranyakasipu, y le salpicó la cabeza con agua de su de cántaro. Hiranyakasipu, el rey de los daityas, se postró ante el Señor Brahmá, el creador del universo, y le ofreció una y otra vez respetuosas reverencias y oraciones. Cuando el Señor Brahmá consintió en otorgarle sus bendiciones, Hiranyakasipu pidió no ser matado por ninguna entidad viviente creada por él (Brahmá) ni por ningún arma, ni en ningún lugar exterior ni interior, ni de día ni de noche, ni sobre la tierra ni en el aire; pidió que ningún ser humano, animal, semidiós o entidad viviente de cualquier especie, viva o no viva, pudieran matarle. Finalmente, oró pidiendo la supremacía sobre el universo entero, y la obtención de las ocho perfecciones yóguicas, como anima y laghima” .

Más adelante el mito nos dice que una vez con todas las bendiciones otorgadas, Hiranyakasipu se dedicó a conquistar el mundo, incluso llegó a los reinos celestiales obligando a los dioses a estar bajo su dominio. Tanto era el poder de este demonio, pues debido a las austeridades que había realizado por miles de años llegó a la perfección de los poderes místicos, es decir, que obtuvo poderes sobrenaturales. Pero no todo era éxito para el demonio: tenía un hijo llamado Prahlad quien era devoto de Vishnu. El demonio trato de persuadir a su hijo de abandonar el culto a Vishnu, pero todo esfuerzo fue en vano. Prahlad, a pesar de ser un niño, se mantuvo firme en sus convicciones y ante su desesperación el demonio, su propio padre, ordenó matarlo. Los demonios que estaban al servicio de Hiranyakasipu trataron muchas veces de matar al pequeño Prahlad, mas debido a que estaba refugiado en el señor Vishnu éste lo protegía de las intrigas de sus verdugos. Ante la impotencia de no poder matar al niño, Hiranyakasipu, comenzó a ofender a Vishnu, desenfundando su espada el demonio le preguntó a su hijo: “¿Dónde está tu dios? En todo lugar, contestó Prahlad. ¿Está aquí? Preguntó el demonio, Sí, aquí está, respondió Prahlad. ¿Está acaso en esta columna? Volvió a preguntar el demonio, a lo cual Prahlad contestó: sí, está en la columna. ¡Pues mira lo que hago con tu dios! Exclamó el demonio dando un golpe con su espada en la columna del salón. Al momento de dar el golpe, de la piedra misma, salió el señor Vishnu con su forma de Narasimha (mitad hombre, mitad león). Al verlo el demonio quedó perplejo, puesto que nunca había visto una criatura semejante en ninguna parte del universo. Hiranyakasipu sabía que se trataba de Vishnu, su enemigo, y confiado en sus bendiciones se dispuso a combatirlo cuerpo a cuerpo.

La aparición de Vishnu bajo la forma de Narasimha no es algo fortuito: debido a que el demonio había recibido de Brahmá todas las bendiciones que lo hacían casi invencible, Vishnu tuvo que adaptarse a las condiciones del demonio para poder matarlo sin quebrantar las bendiciones dadas por la máxima autoridad del panteón hindú: Brahmá, el creador. La batalla entre Narasimha y Hiranyakasipu y sus hordas de demonios se prolongó por varias horas hasta llegar el ocaso. En ese momento Narasimha tomó al demonio, lo llevó al umbral del salón en el que se encontraban, lo colocó en su regazo y le clavó sus uñas en el vientre. El señor Narasimha estaba furioso, pues el demonio quiso matar a su gran devoto Prahlad. Una vez que abrió el vientre de Hiranyakasipu le sacó los intestinos y se los puso como guirnalda alrededor de su cuello . Así es como el rey de los demonios murió a manos del dios Narasimha. Ante semejante escena uno piensa: ¿Qué hizo Prahlad? Pues lo que hizo fue ofrecerle una guirnalda de flores a su señor Narasimha así como una gran cantidad de oraciones para calmar su ira producida por la batalla.

Analicemos el mito: el demonio pidió no ser matado por ninguna entidad creada por Brahmá: Vishnu no es una creación de Brahmá. El demonio pidió no ser muerto por ninguna arma: Narasimha utilizó sus uñas para matarle. Hiranyakasipu pidió no ser matado en ningún lugar exterior ni interior: Narasimha lo llevó al umbral del salón, es decir, que no se encontraba ni dentro ni fuera del recinto. El demonio pidió no ser matado ni de día ni de noche: Narasimha prolongó la batalla hasta el ocaso, que se considera el momento intermedio entre el día y la noche. El rey de los demonios pidió no ser muerto ni en la tierra ni en el aire: Narasimha tomó al demonio y lo colocó en su regazo, es decir, que no estaba en el suelo ni estaba volando por los aires. Hiranyakasipu pidió no ser afectado por ningún ser humano, animal, dios o entidad viviente de cualquier especie, viva o no viva: Narasimha no era ni hombre ni animal, era ambos; no se considera como una entidad viviente o no viviente porque sus características no encajan con las de los seres vivos o no vivos ordinarios.

Narasimha es la encarnación que vence todas las adversidades con tal de proteger a su devoto. En la tradición vaishnava se recalca la importancia que para el señor tienen sus devotos . En el cristianismo dios se sacrifica por el bien de los demás. En el mito de Narasimha éste desciende al mundo de los hombres para castigar a aquellos que atacan a sus devotos. ¿Por qué son tan importantes para Dios los seres humanos? En el hinduismo la figura del ser humano es muy importante debido a que se encuentra en un plano mediático entre la esfera divina y la demoniaca. El hombre tiene la capacidad de santificarse o de demonizarse. La literatura de la India está plagada de ejemplos de hombres y mujeres santos que son la envidia de los dioses, pero también abundan los ejemplos de hombres como Hiranyakasipu. Entonces el hombre es importante para la divinidad porque puede tener acceso a ella: posee las capacidades para percibirla, experimentarla y relacionarse con ella. Dicho de otra manera el hombre es importante para la divinidad porque le otorga a ésta su existencia.

Muy significativa es la figura del león que se utiliza en el mito. Conocida es la ferocidad de este animal y el mito la utiliza para expresar la manera en la que dios protege a sus devotos. También el león representa la nobleza: Narasimha tenía que matar a un rey y para estar a la altura de las circunstancias se valió de la imagen del león distinguiendo su carácter monárquico. La distinta iconografía de Narasimha varía en el número de brazos que le son representados: los brazos representan las potencias de la divinidad , entonces a mayor número de brazos es mayor la cantidad de potencias que esa divinidad tiene bajo su control según lo expresado en el ícono.

Lo desconcertante para alguien que no está familiarizado con la tradición vaishnava es la forma en que está expresada la divinidad: su aspecto es más el de un demonio, pues es una quimera entre hombre y animal, tal como es la figura del Diablo en occidente. Pero, como hemos dicho anteriormente, la divinidad de cada personaje está dada por su ética. Hiranyakasipu es calificado como demonio no por su apariencia: dice la tradición que era un hombre atractivo que tenía cientos de esposas celestiales. Es demonio porque sus actitudes son inmorales: era envidioso de Vishnu y de sus devotos. El tener un sentimiento de envidia no es malo por sí mismo, lo moralmente incorrecto es que el hombre, en este caso Hiranyakasipu, se deje llevar por ese sentimiento y cometa acciones en contra de la integridad de Vishnu y sus devotos, en este caso el niño Prahlad. Para Narasimha es moralmente aceptable que defienda a su devoto llegando incluso a matar al padre de éste: ese padre era un obstáculo para alcanzar el fin último de la vida (la Liberación). A muchos les puede parecer abominable el hecho de que el dios que adoramos sea el asesino de nuestro padre, pero en el mito de Narasimha es todo lo contrario: el pequeño Prahlad le ofrece una guirnalda al dios que en ese momento está matando a su padre. Lo que hace Prahlad es rendirle homenaje a la divinidad por encima de las consideraciones mundanas. En India lo primero en importancia es lo eterno, es decir, lo que está en relación a la divinidad . Las cuestiones ordinarias no son importantes, pues se desvanecen con el devenir de la naturaleza (a esto se le llama Maya o ilusión). El Ser, entendido como la divinidad, es el único punto de referencia estable sobre el cual puede apoyarse el hombre. Por esta razón Prahlad honra al dios: cuando el devenir llegue su padre habrá dejado de serlo, mientras que el dios seguirá siendo Dios. Prahlad se encuentra situado en el plano del Ser.

¿Por qué Narasimha se pone como guirnalda los intestinos del demonio? Las emociones humanas más burdas son de tipo visceral: miedo, ira, preocupación, alegría todas ellas se hacen manifiestas en nuestros intestinos. Narasimha ataca de raíz el mal del demonio: su orgullo que se manifestaba a través de sus emociones . El dios se pone como trofeo las vísceras del demonio simbolizando el ser conquistador del gran ego del rey de los demonios.

Este mito es muy importante para los vaishnavas ya que representa la buena disposición que Dios tiene para sus devotos. Cuando hay problemas los devotos le oran a Narasimha pidiendo por que las cosas vayan mejor.

Hay más historias de dioses con formas de animal, pero esta en especial fue la que me llamó la atención como un tema de ensayo pues son varios los elementos que podemos encontrar en ella. La animalidad no siempre es sinónimo de la degradación humana: “Ante todo Narasimha es una metáfora de la tolerancia a la ambigüedad. Representa ese momento en que la ignorancia es derrotada y el conocimiento triunfa” .

Hemos visto que en la India los vicios humanos son representados por los mismos hombres y hemos visto que los dioses se valen de formas aparentemente sin importancia, como los animales, para impactar de manera contundente el imaginario del hombre, modificando así su manera de concebirse y de concebir al Ser (la Divinidad).

Glosario

Airavata: Elefante celestial que sirve como portador del dios del cielo, Indra.

Ananta (sesa, deva): serpiente divina (una expansión de Vishnu) que es representada protegiendo la cabeza de Vishnu así como de sus avatares.

Anima: se refiere al poder místico por el cual se puede llegar a ser tan pequeño, que se podría entrar en una piedra.

Avatar: literalmente significa “El que desciende”. Se trata de encarnaciones del dios Vishnu que lleva a cabo para entrar a la esfera humana con algún fin en particular.

Batimiento del océano de leche: mito en el que, al principio de la creación, los dioses y los demonios se pusieron de acuerdo para batir un océano de leche con tal de obtener el néctar de la inmortalidad.

Bhagavad-Gita o Gita, el: episodio del Mahabharata en el cual Krishna y Arjuna tienen un diálogo filosófico en el preámbulo de una batalla. Es el equivalente de La Biblia para los seguidores del hinduismo.

Bharata: legendario rey de la antigua India (de él tomó nombre ese país: Bharata-varsa “la tierra de Bharata”) cuyos descendientes, los Pandavas, son protagonistas de la epopeya “El Mahabharata”.

Brahmá: dios creador de la Trimurti (Trinidad hindú: Brahmá, Vishnu y Shiva), representa la modalidad de la pasión. Se le considera el más sabio de todo el panteón hindú.

Brahmán: Principio absoluto cuyos dos aspectos, Prakriti y Purusha, denotan que es lo Supremo y lo no supremo a la vez, es decir, lo Uno.

Bráhmana, brahmín o brahman: hombre de la casta sacerdotal del hinduismo.

Bhrigu: gran sabio hijo del dios Brahmá.

Bodhisattva: persona que está en la senda de la iluminación.

Buda: literalmente “El iluminado”; generalmente se refiere a Siddhartha Gautama (566-478 a.C.). El hinduismo lo considera como el noveno avatar de Vishnu.

Daityas: las personificaciones del Sol en cada signo del zodiaco.

Dhruvaloka: La estrella polar, un planeta celestial donde vive el sabio Dhruva Maharaja.

Garuda: águila gigante que porta sobre su espalda a Vishnu.

Ganesha: dios con cabeza de elefante, hijo de Shiva. Es una deidad muy popular incluso en los países occidentales.

Hégira, la: huída del profeta Mohammed y sus seguidores de La Meca a Medina.

Hadiths: son las anécdotas o vivencias del profeta Mohammed recogidas en la tradición islámica.

Hanuman: dios mono héroe del Ramayana. Es hijo del dios del viento, posee gran fuerza y sabiduría, además es considerado la personificación de la humildad. Cuenta con muchos seguidores: su imagen es venerada por toda la India.

Hayagriva: expansión de Vishnu con forma de caballo.

Hiranyakasipu: poderoso demonio que con tal de volverse inmortal ejecutó severas austeridades durante miles de años. Al no podérsele conceder tal deseo pidió otras bendiciones para asegurarse de ser invencible. Fue muerto por el dios Narasimha.

Hiranyaksa: demonio hermano del anterior, se robó todo el oro de la Tierra llevándola al caos. Fue matado por el dios Varaha con forma de jabalí.

Indra: dios del cielo. Es el general de los dioses, pues siempre que estos salen a la guerra van liderados por él, su arma predilecta es el rayo.

Indrajit: demonio hijo de Ravana; su nombre significa “El que captura a Indra”, en una batalla este demonio sometió al dios del cielo y lo mantuvo cautivo en un calabozo.

Jagannatha: literalmente “El Señor del Universo”, una versión de Krishna en la que está deformado debido a un éxtasis espiritual. Se le representa junto a sus hermanos Baladeva y Subhadra en el mismo estado. Esta forma es adorada en muchos lugares del mundo debido a la expansión del vaishnavismo gaudiya (de Bengala) que la tiene como una de sus deidades centrales.

Kali: literalmente “la negra”; diosa de la muerte.

Kamsa: rey demoniaco, tío materno de Krishna, que mando matar a todos los niños menores de 2 años de su reino, pues según un oráculo le había profetizado que sería muerto por el octavo hijo de su hermana. Siempre conspiró para matar a Krishna enviándole toda clase de demonios. Finalmente Krishna lo mató.

Krishna: octavo avatar de Vishnu que apareció con forma humana desarrollando los papeles de pastor en su niñez y de príncipe en su etapa de adulto. Se le representa de color azul.

Kumbhakarna: hermano de Ravana; demonio del Ramayana que ante su voracidad los dioses tuvieron que dormirlo en un sueño profundo durante seis meses del año, así los males que hacía fueron menos.

Kuraischitas: una de las tribus de la aristocracia árabe a la cual pertenecía el profeta Mohammed.

Kurma: segundo avatar de Vishnu con forma de tortuga.

Laghima: poder místico de poder acceder a la esfera solar tomando como vehículo la luz del sol.

Mahabharata, El: poema épico que cuenta la historia de la lucha entre la familia real por el trono de la India. Los protagonistas centrales son los Pandavas y el dios Krishna.

Matsya: primer avatar de Vishnu, tiene forma de pez.

Mohammed: el profeta fundador del Islam, cuyo nombre en castellano es Mahoma.

Montaña Mandara: es la montaña sagrada con la cual los dioses y los demonios batieron el océano de leche en su búsqueda del néctar de la inmortalidad.

Nandi: toro celestial que sirve de transporte al dios Shiva.

Narasimha: cuarto avatar de Vishnu con forma de mitad hombre, mitad león.

Pandavas, los: son los cinco hijos del rey Pandu herederos legales del trono de India: Yudisthira, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva, quienes además son primos de Krishna.

Pandu: rey descendiente de Bharata, padre de los Pandavas.

Paramatma: es el Ser que está en cada una de las entidades vivientes en el momento que toma conciencia de sí mismo.

Planetas celestiales: son en los que, según los mitos, viven los dioses.

Prahlad: gran devoto de Vishnu hijo del demonio Hiranyakasipu.

Prakriti: Se entiende de dos maneras: 1) Inferior: la naturaleza como causa material de la cual se generan los seres. 2) Superior: el ser humano, capaz de conocer su entidad o sustancia.

Purusha: puede entenderse como: 1) Dios, de cierta manera similar al Motor Inmóvil. 2) En unión con Prakriti como la Causa Eficiente. 3) Referido a dios como Vishnu o Shiva.

Rama: séptimo avatar de Vishnu que desempeñó el papel de un rey ideal.

Ramayana, El: poema épico que cuenta la historia del dios Rama: su destierro del reino, el rapto de su esposa, la guerra contra el demonio Ravana y el regreso al trono.

Ravana: demonio villano del poema épico del Ramayana. Se distinguía por su crueldad y, sobre todo, por tener diez cabezas.

Shiva: el dios destructor en la Trimurti, representa la modalidad de la ignorancia. Se le representa como un asceta vestido con cenizas y una piel de tigre. Es una deidad muy importante que cuenta con muchísimos devotos llamados shaivas o shivaistas que están distribuidos en diferentes líneas filosóficas y teológicas.

Sisupala: rey demoniaco, primo de Krishna, que siempre estuvo envidioso de él.

Sita: diosa consorte del dios Rama. Fue raptada por el demonio Ravana provocando la guerra contra la isla de Lanka.

Surabhi: vaca de los planetas celestiales que cumple todos los deseos de los dioses.

Uchaisrava: legendario caballo que surgió del batimiento del océano de leche.

Upanisad: antiguas escrituras védicas que tratan la metafísica. Schopenhauer era un asiduo lector de ellas.

Varaha: tercer avatar de Vishnu con forma de jabalí.

Vasuki: una expansión de Vishnu con forma de serpiente de proporciones gigantescas que fue utilizada para batir el océano de leche por los dioses y los demonios.

Vedas: antiguas escrituras (1200 a.C.- 600 a.C. aprox.) de la India: en ellas se mencionan los himnos para las diferentes deidades así como sus ritos. También abordan el problema metafísico, el de la relación del hombre con divinidad e incluso temas de la vida común.

Vishnu: dios mantenedor en la Trimurti, representa la modalidad de la bondad. Él junto con Shiva son de las deidades más populares. Vishnu es la única divinidad que tiene avatares. A sus seguidores se les llama vaishnavas o vishnuistas, éstos se distribuyen en muchas ramas filosóficas y teológicas.

Bibliografía:

Chopra Deepak, Conocer a Dios, De Bolsillo, México, 2007.

Dupré Louis, Simbolismo religioso, Herder, España, 1999.

El Corán, Berbera Editores S.A. de C.V. México, 2002.

Enciclopedia Encarta 2007, Microsoft, Estados Unidos, 2007.

Irving Washington, Vida de Mahoma, Berbera Editores S.A. de C.V. México, 2002.

Lal Vinay, Van Loon Borin, Hinduismo para todos, Paidós, España, 2005.

Martín Consuelo, Upanisad, Trotta, España, 2001.

Martínez Gorriarán Carlos, Ética de la compasión: la necesidad de compañía, Universidad del País Vasco (Sin año de edición).

Papini Giovanni, El Diablo, Editora Latino Americana S.A., México (Sin año de edición).

Pla Roberto, Bhagavad Gita, Etnos, España, 1997.

Sagrada Biblia, Editorial Alfredo Ortells, España, 1986.

Sánchez Vázquez Adolfo, Invitación a la estética, Grijalbo, México, 1992.

Selecciones del Reader’s Digest, Gran Diccionario Enciclopédico Ilustrado, México, 1986.

Swami A.C. Bhaktivedanta, El Bhagavad-Gita tal como es, Fondo editorial Bhaktivedanta, Argentina, 1991.

Swami A.C. Bhaktivedanta, Srimad-Bhagavatam, VedaBase Español 2003 (Programa de archivos digitales), The Bhaktivedanta Book Trust, Estados Unidos, 2003.

Rivagorda Calasanz Aurora, Espacio, Tiempo y Forma, Serie III (Historia Medieval), Universidad Nacional de Educación a Distancia, España, 1999.

También incluí interpretaciones de la tradición oral que aprendí durante mi formación en el vaishnavismo gaudiya (1994-2008).

De internet:

www.diocesisdecanarias.es

www.artehistoria.jcyl.es

www.worldlingo.com

www.corazones.org

www.petaenespanol.com

Sobre La Metafísica de Aristóteles

Contraposición de la ontología de Aristóteles con respecto a Parménides y Platón

La Metafísica o Filosofía Primera es la ciencia más profunda de todas pues busca las causas de las cosas . Aristóteles comienza el libro primero de La Metafísica hablando de que la sabiduría es más apreciada por los hombres que la experiencia. El sabio conoce el origen mientras que el experto sólo conoce las cosas, es decir, que es más sabio aquel que conoce las causas de las cosas frente aquel que sólo conoce los fenómenos que se dan en las cosas y, sobre todo, debe poder enseñar ese conocimiento . A partir del capítulo tercero Aristóteles se dedica a hablar de las causas que los filósofos antiguos expusieron: habla de los presocráticos, los eléatas, los pitagóricos y, finalmente, de Platón. Los sabios conocen las causas y los filósofos anteriores a Aristóteles dieron cuenta de las cuatro causas, a saber: Causa Formal, Causa Material, Causa Eficiente y Causa Final . Pero su exposición de las causas fue muy superficial y un tanto vaga, pues antes que haber generado certezas generó mayores dudas, Aristóteles hace una crítica a las tesis de los antiguos y al mismo tiempo corrige esas tesis a su manera .

Los filósofos anteriores, en su viaje en busca del origen de las cosas, partieron de la physis: Tales postuló como principio o arkhé el agua ; Anaxímenes y Diógenes el aire; Hipaso y Heráclito el fuego . Mas estos filósofos se darían cuenta que el elemento material no bastaba para explicar el origen de las cosas: “El sujeto mismo (la materia) no se hace cambiar a sí mismo” ; por ello tuvieron que buscar otros principios no relacionados con la physis ¿Por qué? Porque estando todo en constante cambio hubo la necesidad de encontrar el origen de las cosas en aquello que siempre fungiera como punto de partida, o sea, buscar el origen en eso que no estuviera mutando junto con todas las cosas. Si ese origen mutara simplemente, con el devenir, dejaría de ser el origen. Los antiguos vieron que lo único que no cambia era la physis, pues esta siempre se mantiene como el principio , “Todo cambia menos la ley del cambio” decía Heráclito.

Parménides es quien llegó concebir una única realidad inmóvil: el Uno, el Ser. Este Ser fue concebido por Parménides como Uno, Eterno e Inmutable. Llega a esta verdad porque piensa que todas las cosas son en el fondo lo mismo; se entiende que detrás de lo percibido por los sentidos hay una realidad subyacente de la cual todas las cosas emergen: este es el camino de las cosas hacia su naturaleza, “Ahora recorre el camino hacia el Ser, pero no es posible volver de él hacia las cosas” . Pero la aportación significativa de Parménides es la de la consistencia: las cosas tienen una consistencia determinada , o sea, que las cosas son algo porque previamente son ; y por esta nueva línea de indagación él llega al descubrimiento del ente .

El problema de Parménides fue que sólo abrió el camino para ir desde las cosas hacia el ente, pero no se plantea el concepto de la generación, es decir, que no explica el problema del devenir, de cómo ese Ser o ente llega transformarse en las cosas que el hombre percibe . Por lo menos con Parménides queda inaugurada la ontología que será punto clave para los filósofos posteriores, aunque para sus seguidores no será posible librar el obstáculo del devenir .

Con el paso del tiempo llega a la Hélade un cambio drástico en la estructura social impulsado por las Guerras Médicas. La forma de vida era distinta a la de antaño: la tecnología que estaba disponible era otra, pues la guerra incentivó el ingenio de los griegos; los saberes eran otros, novedosos y las clases sociales dejaron de tener su rigor nobiliario. Ante esta sociedad ávida de aprovechar los avances de su época aparecen los sofistas quienes se presentan como los educadores de la sociedad . Ellos niegan el ente de Parménides y su consistencia. Su punto de partida es la dóxa (opinión) y se quedan en ese plano. Pero llegaría la figura de Sócrates para hacer tambalear las ideas sofistas con su investigación de la consistencia (los universales) de las cosas por medio de la definición . Platón define o delimita el objeto para hacerlo presente, una vez puesto el objeto se llega a un acuerdo sobre él y así es posible tener un indicio de la realidad. Por esta vía se obtiene poner el objeto a la vista y lograr un acuerdo sobre él .

Platón toma del ser parmenídeo sus cualidades de eternidad e inmutabilidad dejando de lado la unicidad del mismo: ahora se trata de muchas formas de las cuales las cosas sensibles son una imitación. Las formas no se dan en el ámbito de lo sensible sino en otra realidad suprasensible. La definición de estas formas es imposible que corresponda a lo sensible porque están en constante cambio, pero aun así ellas deben hacer referencia (imitar) a las formas que representan bajo su aspecto material. A esas formas Platón les dio el nombre de Ideas . Planteó, además, la existencia de formas que están en un plano intermedio entre las Ideas y las cosas sensibles: las realidades matemáticas. Se distinguen de lo sensible porque son eternas e inmóviles y de las Ideas porque hay muchas semejantes (las Ideas son sólo una y ella misma) . Con Platón se tiene una visión dualista de la realidad: lo inteligible esta en el plano del ser, lo sensible en el plano del no ser, y a los entes matemáticos como “termino medio” entre ambos . Platón trató de determinar los elementos a partir de los cuales se originan las Ideas mismas: la Díada (grande-pequeño) y el Uno. Aun así, con todas sus aportaciones, Platón sólo abordó la causa formal y la causa material o la Causa del Bien y la Causa del Mal respectivamente , pero su exposición de la causa formal no es clara. Ante esto Aristóteles hace una crítica a las tesis de su maestro: 1) El Mundo de las Ideas es una inútil duplicación del mundo sensible; 2) Los argumentos de los platónicos fallan en demostrar la existencia de las Ideas; 3) Las Ideas no resultan aptas para constituir ni explicar las realidades sensibles; 4) Hay contradicciones en sus doctrinas de los números que los liga a las Ideas; 5) No se sostiene la doctrina del conocimiento de las Ideas (anamnesis) .

Aristóteles formula su teoría de la siguiente manera: llama Causa y Principio a lo que da cuenta de las cosas, es decir, a aquello por lo que éstas son lo que son. Las causas y los principios son las condiciones y fundamentos de las cosas: condicionan y fundan la existencia de las cosas, si las causas y principios se suprimen con ellos serían suprimidas las cosas . Luego describe el número de causas así como su índole: las causas deben ser finitas y las reduce a las ya citadas: Causa Formal: es la forma o esencia de las cosas, por ejemplo, el alma en los seres animados. Causa Material: es aquello de lo que está hecha una cosa, por ejemplo, la materia de los animales (carne y hueso). Causa Eficiente: es aquello de lo que proviene el cambio y movimiento de las cosas, por ejemplo, el padre es la causa eficiente del hijo. Causa final: constituye el fin de las acciones; es aquello por lo cual toda cosa existe o deviene .

A diferencias de sus predecesores Aristóteles concibe el ser de varias maneras distintas: 1) El ser como accidente: es el que subsiste únicamente en otro ser y de manera fortuita . Dicho en otras palabras, el ser como accidente es lo que se da en otro y no en sí mismo. 2) Ser en sí: opuesto al anterior, pues subsiste por sí mismo (las sustancias y las categorías). 3) Ser como verdadero: también llamado ser lógico porque denota el ser del juicio verdadero (la verdad). Esta concepción del ser implica el ser falso (la falsedad). 4) Ser como Potencia y Acto: es tener la posibilidad de ser de alguna manera, por ejemplo, de tener la capacidad de ver; y de estar viendo en el acto, es decir, de ejercer esa potencialidad . La multiplicidad de los significados del ser implica que no se predique en sentido unívoco como en los filósofos anteriores

Las categorías son aquello que se predica de las sustancias: calidad, cantidad, relación, acción, pasión, lugar, tiempo, tener, yacer . Pero ¿qué es la sustancia? Equivale a preguntarse: ¿Qué es el ser? En la tabla de las categorías Aristóteles pone en primer lugar a la sustancia. Esta sustancia primera es la forma o especie de cada cosa . En otras palabras la sustancia primera no puede ser sino el sujeto al cual se refieren los variados predicados . En sí el problema de la sustancia es muy grande como para tratarlo en este trabajo (Giovanni Reale dedica varios capítulos de la Guía de La Metafísica para explicarlo), pero con la finalidad de hacer una contraposición entre Aristóteles, Platón y Parménides, creo, basta con lo anteriormente señalado.

Conclusiones

Parménides pone de manifiesto, partiendo de las cosas sensibles, la existencia de un ser eterno e inmóvil, el Uno. Hace un viaje de ida sin regreso dejándonos en el ente que no da cuenta de cómo se convierte en todas las cosas sensibles. Más adelante Platón toma elementos pitagóricos y eleáticos para explicar su mundo de las Ideas. Toma la inmovilidad y la eternidad del ser en Parménides pero lo despoja de su unicidad volviéndolo múltiple. Platón es un dualista, pues propone un mundo real (el de las Ideas) y un mundo ilusorio (el de la materia): este mundo sublunar es sólo una copia del mundo de las Ideas debido a que está en constante cambio. Aunque Platón aporta ya más cualidades al ser no termina por explicar de manera clara cómo esas Ideas se convierten en el mundo que percibimos o cómo es que la materia, si está totalmente separada de las Ideas, es partícipe de ellas sin mantener un vínculo. Por último Aristóteles hace un tratado muy completo de la ontología que hasta ese momento se había desarrollado, pero aporta su teoría de las causas y le da sentido al aterrizarla de manera objetiva: no nos manda a mundos lejanos de este ni nos exige una abstracción de tipo religiosa. Nos explica de manera más o menos clara (hay que librar los obstáculos del tiempo y de la cultura ) sus razones por las cuales no está de acuerdo con su maestro y con los antiguos filósofos y como libra muchos de los problemas que antes de él no habían sido clarificados. En especial me quedo con su postulado de las cuatro causas que, pienso, es la llave para develar o por lo menos para hacer un estudio del origen de las cosas.

Bibliografía:

Aristóteles, La Metafísica, Gredos.
Marías Julián, Biografía de la filosofía.

Reale Giovanni, Guía de lectura de La Metafísica, capitulo 2, Herder, Barcelona, 1999.

Notas de clase del Seminario de Aristóteles, Prof. José Alejandro Fuerte, Universidad de Guadalajara, Departamento de filosofía, 2010.

Sobre la Utopía de Tomás Moro

La voracidad de las ovejas

Tomás Moro, Pedro Gilles y Rafael Hitloideo se encuentran charlando en Amberes; Moro pone en boca de Rafael una crítica a su rey Enrique VIII: “Tú sabes muy bien que un príncipe es como un manantial perenne del que brotan los bienes y los males del pueblo”. “La mayoría de los príncipes piensan y se ocupan más de los asuntos militares, de los que nada sé ni quiero saber, que del buen gobierno de la paz”. De pronto la crítica toma otro rumbo, pues Rafael comienza a cuestionar la política inglesa del sistema judicial. El robo era castigado con la muerte a lo cual Rafael no está de acuerdo, porque algunos de los que cometían el delito eran cortesanos de algún noble (Conde, duque, marqués, etc.) o veteranos de guerra que habían quedado mutilados de sus cuerpos resultándoles imposible trabajar. Los cortesanos, a la muerte o a la enfermedad del noble, eran despedidos por los nuevos señores dejándolos sin posibilidades de obtener sustento. Para un cortesano sin corte el ganarse la vida no era algo sencillo, pues no sabían trabajar la tierra y poco podían hacer si se ponían a las órdenes de campesinos o de la clase trabajadora. Por lo general la gente de la corte, al igual que los veteranos de guerra, sabía el manejo de las armas y al tener necesidad de comida y vestido ellas eran la forma más rápida de cubrir esas necesidades. Rafael critica al estado, pues según su opinión el estado sabe de la problemática de estas personas y no hace nada para remediar la situación: “Imitáis a los malos pedagogos: prefieren azotar a educar”.

Pero la causa del robo que mayormente llama la atención de Rafael son las ovejas: “Tan mansas y tan acostumbradas a alimentarse con sobriedad, son ahora, según dicen, tan voraces y asilvestradas que devoran hasta a los mismos hombres, devastando campos y asolando casas y aldeas”. Resulta que la principal causa del desempleo era el cambio del uso de la tierra. Anteriormente la tierra se cultivaba para el consumo y si había excedentes estos se comercializaban. Para cultivar la tierra era necesaria mucha fuerza de trabajo que la proporcionaban los yeoman (trabajadores calificados, jornaleros). Mas el mercado se inclinó hacia la producción de lana; ya no era importante sembrar los campos, ahora se necesitaba de grandes extensiones de tierra para que los rebaños de ovejas pudieran pastar. Donde anteriormente se requería de muchas personas ya resultaba suficiente el trabajo de un solo pastor que se hiciera cargo del rebaño. Por esta razón los campesinos fueron condenados al desempleo y, por ende, al hambre. Pero ¿Qué pasaba con aquellos campesinos que eran dueños de sus tierras? Rafael dice que los gentry (Caballeros del campo), en su afán de apoderarse de tierras, acosaban con ofertas de compra (regularmente por una bicoca) y si el campesino se negaba a vender el gentry “aislaba” la propiedad cercando todo el perímetro. En casos más extremos el campesino salía huyendo debido al acoso o a las agresiones que el gentry le hacía con tal de adueñarse del terreno.

El campesino que había sido despojado de su tierra o que se quedaba sin empleo emigraba a las ciudades, porque en el campo ya no había nada que hacer; por eso es que los víveres subieron de precio, haciéndolos todavía más inaccesibles a quienes tenían mayor necesidad de ellos. En la ciudad debían vender lo poco que les quedaba con tal de comer. Y cuando ya no tenían que vender sólo le quedan dos opciones: pedir limosna o robar. Yo pienso que en el caso de las mujeres tenían una tercera opción: la prostitución. Aunque no se menciona explícitamente en La Utopía el rey es un personaje altamente cuestionado: ¿Qué hace ante esta situación? ¿Por qué prefiere castigar a educar? ¿Por qué permitió que en beneficio de unos cuantos se perjudicara a muchos? Es muy conocido el carácter sanguinario de Enrique VIII, el mismo autor, Tomás Moro, fue víctima de su actitud despiadada.

Más adelante Rafael exhorta a los ingleses a volver a cultivar la tierra y a dejar la ociosidad, de nada sirve poner castigos más severos si las personas no tienen más opción que el crimen. Esto me hace reflexionar, inevitablemente, en la situación de nuestro país: la guerra contra el crimen organizado. Pienso que a muchos mexicanos les parece atractivo ganar miles de pesos en un par de días dedicados al narcotráfico, secuestro, robo de autos, etc. La oferta laboral es muy limitada y aparte es mal remunerada. Por otra parte los delincuentes se están volviendo en personajes respetados, por ejemplo, “el Chapo Guzmán” apareció en la revista Forbes como una de las personas más ricas del mundo. Entonces, de cierta manera, estamos en la situación que describe Rafael: no hay trabajo ni estudio para todos, es decir, la sociedad se encuentra ociosa, pero no es un ocio a consecuencia de haber cubierto las necesidades de la vida (Aristóteles lo menciona como una condición para hacer filosofía), sino que se trata de un ocio que aletarga el cumplimiento de cubrir las necesidades básicas. Los políticos debaten si hay que poner penas más severas a los delincuentes, si hay que subir los impuestos o si hay que celebrar con pompa y platillo el “Bicentenario”; creo que el que va a cometer un delito lo hará sin importarle los años que le den en la cárcel, por eso no creo que la solución sea poner penas más altas, ni siquiera la pena de muerte, porque ella no es capaz de persuadir a los delincuentes: si así fuera no habría delitos en los países en los que la pena capital se lleva a cabo.

Las ovejas de nuestro tiempo son, a mi parecer, los capitales. El dinero es lo que mueve a la industria y al comercio (el campo de nuestro tiempo) en cierta dirección y al no haber el suficiente no hay ocupación para todos, sólo los “pastores” tienen la oportunidad de trabajar. El mercado ofrece “lana” (productos básicos) a precios muy altos y los que están desempleados tienen que vender sus pocas pertenencias para salir adelante un día más. En medio de todo este panorama nuestro “Enrique VIII” (el presidente) nos llama a través de su costoso sistema de enajenación en los medios masivos a “celebrar” nuestros 200 años de “libertad”.

En otro mundo un país como el nuestro sería una utopía, lo más extraño es que, como lo vemos a cada momento, no tiene nada de utópico.

sábado, 19 de junio de 2010

La religión influye en el idealismo burgués


Las virtudes burguesas

La religión ha jugado un papel importante en el desarrollo de las ideologías, por supuesto la economía no escapó a su influencia. Durante la Edad Media la iglesia se ocupó en dictar las pautas morales bajo las cuales los individuos de la sociedad debían guiarse para no ir en contra de los principios religiosos. La religión postulaba que esta vida era sólo una preparación para la próxima y para que esa vida futura fuera dichosa debía ser planificada desde esta vida en este mundo material. El llevar los preceptos que eran ordenanzas del clero suponía el éxito en cuanto a la salvación del alma, es decir, que desde este mundo terrenal las personas podían tender los puentes que les dieran la seguridad de alcanzar la gloria en el reino de Dios. La ética y la moral eran los pilares de la doctrina eclesiástica y su influencia permeó a toda la sociedad medieval. Pero llegaría el ocaso de esa era y el Renacimiento traería consigo innumerables cambios en todos los aspectos de la vida. La religión y la economía no fueron ajenos a tales cambios: el movimiento de Reforma trajo, en su impulso de cambios, la simpatía por la obtención de capitales sin tomar en cuenta la moral de antaño. Aun así los capitalistas encontraban argumentos que justificaban su forma de actuar, incluso hasta fomentaban sus actitudes, en las religiones de la Europa renacentista.

Catolicismo

El tomismo había dado su carácter racional a la doctrina de la iglesia desde el siglo XIV y afirma que todo es capaz de ser puesto bajo el dominio de la razón. Esta racionalización del mundo incluía las pasiones humanas, especialmente la sexualidad: “Pecado es todo aquello que contraviene a la orden de la razón”, por eso todas las pasiones debían estar bajo control mediante una severa disciplina que guarda el equilibrio de la razón. Los apetitos sensuales deben estar bajo la tutela de la razón de tal manera que no haya un estallido violento de las pasiones provocando la perdida del control. El Decálogo de La Biblia era la ley sobre la cual se basaba la disciplina, pero, sobre todo, el elemento primordial con el que se llevaba a cabo tal moralidad era el temor de Dios que despertaba en las personas, pues seguramente Dios censuraría tales actos pecaminosos. De ahí la necesidad por racionalizar la conducta de las personas: ello les permitía posarse en un plano más elevado que el de las pasiones burdas. El plano de la razón, por tanto, estaba más cerca de Dios.

El capitalismo, al igual que la iglesia, era muy racional en cuanto a su estructura ideológica; ambos tenían metas en común: buscaban mejorar las condiciones de vida y para ello debían hacer uso de la racionalidad llevando a la práctica una estricta disciplina. Pero el capitalismo lo hizo a la inversa de como lo venía haciendo la iglesia: invirtió la importancia de las cosas espirituales a las materiales, dando como resultado el Homo capitalisticus. La iglesia, por decirlo así, inspiró al capitalismo su método de expansión, le dio las bases sobre cómo hacerse presente en la mentalidad de las personas prometiendo en esta misma vida la gloria, el paraíso o en términos capitalistas el éxito. Para obtener el resultado anhelado los capitalistas tenían que seguir los pasos que estipulaba Tomás de Aquino: represión de los impulsos eróticos era lo recomendado con tal de evitar el despilfarro de recursos. El estar equilibrado le da la seguridad al capitalista de no hacer un uso indebido de los recursos con los cuales podrá tener más éxitos en su búsqueda del ideal capitalista. El celibato es una norma monástica que sería aprovechada también por los seguidores del capitalismo. El hombre en busca de fortuna debía evitar caer en cualquiera de los dos extremos: la avaricia y el despilfarro, ambos son un obstáculo para alcanzar su meta. La ociosidad también debe ser evitada, pues es tomada como principio de todo vicio. El ocioso es un despilfarrador del tiempo que Dios le ha dado en este mundo. La honestidad es otra de las virtudes que fomenta el capitalismo aunque no siempre era muy socorrida, para ello la iglesia tuvo que idear una forma de control: la confesión fue una manera de entrar más directamente al mundo interior de los individuos. Los curas tenían que estudiar la Suma Teológica para saber qué actitud tomar ante los diferentes casos que tenían enfrente. Para que los tratos entre las personas, incluidos los comerciales, fueran más honestos se tuvo que hacer uso del Pecado Mortal, que buscaba evitar las mentiras, afirmaciones ambiguas y falsos juramentos en las transacciones comerciales. Otras virtudes eran: la Prudencia que implica a las siguientes virtudes secundarias: Memoria, Entendimiento, Inventiva, Raciocinio, Docilidad, Previsión. Ante la virtud se oponen: Imprudencia, Precipitación, Inconsideración y Negligencia. Si nos detenemos en este punto podemos ver que las virtudes antes mencionadas son poseídas por los empresarios o por la gente que puede mover grandes capitales. Seguramente esas mismas virtudes están presentes en personas comunes como nosotros, pero no son notables debido a que no logran mover el suficiente dinero como para ser tomadas en cuenta en el medio económico. Entonces esas virtudes, para gente de recursos limitados, sólo nos llevan a tener una aspiración en el reino de Dios.

Protestantismo

El movimiento de Reforma había promovido la intimización del hombre, esto lo llevaba a concebirse como un ser en camino de lo material a lo espiritual. El protestantismo daba preferencia a lo espiritual, no se interesaba por los bienes de este mundo. Por esta razón fue un tanto renuente a la tendencia capitalista. Sobre todo la rama puritana, que estuvo presente con más fuerza en Escocia, veía en la pobreza una manera de acercarse a Dios. Otras vertientes del protestantismo, como el luteranismo y el calvinismo, no fueron tan reaccionarias ante las tendencias burguesas, más bien tomaron alguna influencia de él, como lo fue la práctica de la usura por parte de los calvinistas. En cambio los puritanos escoceses mantuvieron su ideal de pobreza con la idea que ésta era la mejor manera de estar protegido contra las tentaciones del mundo. En su Directory Baxter señala los 10 males que se derivan del amor al dinero: el dinero aleja el corazón del hombre puesto en Dios; cierra los oídos a la palabra de Dios; destruye la santa meditación; no deja que el hombre se prepare para su muerte; es la causa de riñas entre parientes y de guerras entre naciones; es el origen de las injusticias y de la opresión; destruye la caridad y las buenas obras; siembra el desorden en la familia; hace que los hombres caigan en la tentación del pecado y priva al alma de la comunión con Dios. En sus escritos, Baxter, es demasiado explícito en cuanto a la importancia que tenía en ese momento el llevar una vida de pobreza. Durante mucho tiempo, especialmente en Escocia, muchas personas vivieron realmente conforme a estas doctrinas, o sea, que pasaron la mayor parte de su vida en la iglesia o en preparación de la próxima. El puritanismo, al igual que el catolicismo, exige que la vida sea regulada por la razón, que las pasiones se pongan bajo su dominio y que se trace un plan con miras a obtener el fin último que es Dios. Las exhortaciones de la moral puritana son: 1) Laboriosidad (Industry): es no mantenerse en el ocio, es hacer la voluntad de Dios. 2) Ocuparse en cosas útiles. 3) Templanza ante la embriaguez y la lascivia (La represión sexual fue mayor que en los países católicos, pero esa represión sexual en los países anglosajones degeneró en mojigatería). 4) Espíritu de ahorro: esta virtud es compartida por tomistas y puritanos. Los tomistas otorgan al ahorro una sensibilidad artística donde pervive el espíritu celestial de la meditación agustiniana. De esta virtud se deriva La magnificencia que es el deseo de hacer algo grandioso y espléndido: se piensa en la iglesia y en la comunidad. Pero este deseo por realizar cosas magníficas puede ser aplicado al plano exclusivamente personal, pero esta virtud no fue muy importante para la sociedad puritana de aquellos tiempos. En cambio, la virtud capital era la parvificencia o mezquindad: es todo lo contrario a la magnificencia, es decir, que en vez de hacer cosas grandes primero se cuida de gastar lo menos posible y con ello realizar las obras propuestas. Dicho en otras palabras la mezquindad antepone lo económico a las otras consideraciones, de ahí que la vida se tenga que amoldar a las capacidades del bolsillo. En esto el puritanismo le ha servido de mucho al capitalismo, pues una de sus máximas es: mayor ganancia a menor costo. Aun así el puritanismo no crea ni desarrolla las virtudes burguesas puesto que la burguesía tenía más tiempo de vida que el puritanismo, lo que hace el capitalismo es aprovechar los elementos ideológicos que le permitirán desenvolverse en la sociedad. Es un mito que de los países puritanos haya surgido la locura de hacer cuanto fuera posible por hacerse de capital, más bien esas sociedades eran opuestas a tal doctrina. Sólo era bien vista la obtención de bienes cuando el fin era moralmente aceptable como, por ejemplo, apoyar a la comunidad o la iglesia local. De la misma manera no es en el puritanismo de donde surgió el espíritu empresarial que en esos países se desarrolló después de la época puritana, más bien se debió a la influencia y a la tendencia de los mercados internacionales haciendo que personas pertenecientes a esas comunidades formaran empresas.

Judaísmo

Es lo opuesto a las dos religiones anteriores. Este postula el libre mercado y la usura como medios válidos. Al contrario del cristianismo, en el judaísmo se pueden encontrar argumentos para cobrar intereses por el préstamo de dinero a los no judíos. En La Torá y El Talmud, según el autor, se encuentran las claves para ejercer la usura. Lo que llama la atención es que los judíos se pueden aprovechar de los extranjeros o de los que no son adeptos a esa religión para cobrarles altos réditos por un préstamo. Las escrituras exoneran al judío de cualquier falta debido a esa práctica. En sí la usura es mala, pues un judío no puede cobrarle intereses a otro judío, esto solo se permite en el caso de los extranjeros. Incluso se menciona en las escrituras que al momento de hacer tratos comerciales con algún extranjero, el judío puede hacerse de la vista gorda y dar cosas de baja calidad o mercancía defectuosa sin que por ello el judío tenga que caer en pecado. Los judíos fueron los prestamistas de las cortes de los reinos europeos por casi toda la Edad Media y gracias a ello obtuvieron grandes ganancias apoyados en su religión. El judaísmo también aprueba el comercio libre, es decir, la libre competencia. Alguien puede vender una mercancía pero no puede ejercer un monopolio sobre ella. Por eso alguien más puede vender de esa misma mercancía sin caer en pecado, incluso puede vender su mercancía frente al otro comerciante, o sea, que puede hacerle abierta competencia sin que por ello sea sancionado. Si algún extranjero quiere participar del comercio puede, para entrar al negocio, bajar sus precios, poniéndose en desventaja frente a los judíos que seguramente le compraran sus mercancías a bajo costo para luego venderlas a precio normal.

Es muy familiar para nosotros la influencia del judaísmo en el mercado porque vivimos con ella: el crédito es un tipo de usura y sin él el capitalismo no sería posible. Incluso nosotros mismos estamos influenciados por el espíritu judío: cuando alguien necesita de nosotros hacemos una estimación de lo cercano que nos sentimos hacia esa persona: si es uno de los nuestros lo apoyamos: le hacemos el favor a un bajo costo “de amigos” decimos. Pero si es alguien ajeno le aplicamos el costo “normal” de nuestro trabajo o servicio. Sin darnos cuenta hemos sido influenciados por la actitud del mercado judío. No tengo nada en contra de los judíos, pero creo que Hitler no estaba tan errado en cuanto a que había que hacer algo en contra del desmedido poder e influencia del judaísmo en el comercio mundial, sólo que para mí, la guerra y el exterminio racial, no eran las soluciones al problema.

Sobre El Discurso del Método

Notas preliminares

Antes de pasar al ensayo creo que es importante aclarar la nomenclatura que usaré a lo largo del mismo. Para ello es necesario tomar en cuenta las siguientes notas:

• Primera: las citas no siempre serán textuales o literales, pues antes que remitirme a las oraciones precisas me remito a las ideas contenidas en ellas.

• Segunda: por consiguiente todo lo escrito en letra normal se tratará de mis interpretaciones y opiniones.

• Tercera: para referirme al autor lo haré de las siguientes maneras: Descartes, el Filósofo (con mayúscula), el autor, René o Renato.

Aclarado lo anterior paso a iniciar  mi ensayo.

Introducción

Descartes es un pensador del siglo XVII, por ende, la inercia del renacimiento está muy presente en sus ideas. Así como el hombre renacentista tiene conciencia de sí en una época de cambios, René llega a la conclusión de que no hay certeza de que todo aquello que ha aprendido sea, categóricamente, la verdad que sustenta a las ciencias. La duda, como impulso primario de su búsqueda, es lo que genera en él la necesidad de ir más allá de lo aprendido en las aulas del colegio. Descartes hace una estimación de lo aprehendido teóricamente y de aquello que es aprehendido, como él dice, en “la escuela de la vida”, es decir, lo que se aprehende con la experiencia .

Dudar, una actividad que puede generar conflicto y más en el tiempo de Descartes ; por eso es muy cuidadoso de no tocar temas religiosos y de hacer aclaraciones sobre delimitar el campo del que se duda en el texto. Al Filósofo le toca vivir una era de conflictos: la guerra de los 30 años, las revueltas de los hugonotes y la aristocracia en constante choque con el poder real. El rey, Luis XIII, prácticamente es una figura ornamental y el poder es ejercido, con mano de hierro, por el famoso cardenal Richelieu . Esta es la Francia en la que vive Descartes y de la que más tarde surgirán figuras importantes en la historia del pensamiento.

Pero ¿de dónde surge la duda? ¿Por qué dudar de lo que se ha aprendido? ¿Cuál es el fin de la duda? ¿Hasta qué punto se debe dudar? ¿Debemos dudar de la duda misma? Si dudamos de todo, entonces ¿qué dará sustento a nuestra búsqueda de las bases reales de la filosofía y, por consiguiente, de la ciencia? Sobre esta línea de pensamiento es como elaboraré el trabajo de interpretación de este texto, principalmente me interesa el cuestionar sobre el origen de la necesidad de dudar: ¿Por qué? ¿De qué? ¿Para qué? ¿Cómo dudar? Ciertamente hay certezas que no se ponen en duda, por eso Descartes enuncia su famoso cogito ergo sum, deben de existir cosas de las cuales no hay duda; las matemáticas le dan al Filósofo la posibilidad de aplicar su método y de demostrar, incluso de crear nuevas ramas de la ciencia como lo es la geometría analítica . Pero también Descartes aterriza sus ideas y hace una búsqueda en la vida común, por eso decide viajar y conocer las costumbres de otros lugares, es decir, que se da a la tarea de conocer las distintas formas de moralidad, de cultura y de la relación entre las personas: su manera de vestir, de comer, de vivir y hasta de hacer la guerra . Creo que Renato verdaderamente tuvo una búsqueda iniciada esta por la duda, de aquí mi interés en este elemento primario del método cartesiano. La pregunta sobre la cual hago la directriz de este ensayo es el por qué de la duda, vamos, si pudiera preguntarle personalmente a Descartes le preguntaría: ¿Monsieur Descartes por qué duda usted de todo? ¿No ha comprobado ya muchas cosas que le fueron enseñadas? ¿No ha evidenciado que muchos de los conocimientos que le enseñaron en la escuela son verídicos? Si duda ¿Puede usted estar tan seguro de su cogito? La duda ¿es una necesidad? ¿Por qué la duda?

La Duda en Descartes

¿Por qué la duda?

El ser humano posee el Buen Juicio, Descartes se refiere con ello a la Razón, pero no basta con su posesión sino con la correcta aplicación de él. El autor hace mención de su formación académica, pero a pesar de haber sido un buen estudiante había en él una insatisfacción por lo aprendido, parece ser que en el fondo el Filósofo no tenía la certeza de que todo aquello que le era enseñado fuera, con toda seguridad, la verdad. Es más, todo lo que prendía sólo le causaba interrogantes mayores. La duda no era una nueva herramienta para los filósofos, pues ya en la Edad Media San Anselmo tuvo la actitud del "creyente que pregunta a la razón" , pero con Descartes adquiere un nivel de importancia mayúsculo como una herramienta del razonamiento. Gracias a la duda René elabora un método de conocimiento que, a su criterio, busca nuevos saberes y no sólo defienda los argumentos de aquéllos ya conocidos como es el caso del silogismo . Los libros resultan ya obsoletos por eso el Filósofo decide hacer trabajo de campo en la escuela de la vida : se va de viaje y conoce otros modos de pensar, de aplicar ese Buen Juicio, de contraponer sus opiniones con otras personas de distinta moral, idioma, tradición, ideología, etc. Él cree que de esta manera su conocimiento será más completo que lo que puede ser el aprender a través de las aulas; se da cuenta que el escribir sus ideas desde una oficina, alejado del mundo, es una posición muy cómoda, pero, sobre todo, distante de la verdad, pues el discurso, por sí mismo, no es suficiente para generar un nuevo saber. Este saber debe ponerse a prueba en el mundo fenoménico: debe haber una forma de estar, si no libre de duda, por lo menos con cierta certeza de que lo que sabemos es verdad o cercana a ella. El universo es como un libro en donde está escrita la verdad suprema.

La filosofía se presentaba dudosa para Descartes dado las opiniones diversas que podíamos encontrar sobre un mismo tema. Por consiguiente, el resto de las ciencias que se habían fundado sobre la base de la filosofía, debían ser necesariamente dudosas .Las matemáticas le dan a Descartes esa certeza que busca, son como un elemento que oponen resistencia a la duda porque son comprobables, no dependen del discurso, de los sentidos ni de la subjetividad del individuo. Renato hace una reseña biográfica en esta parte del texto (primera y segunda parte), nos cuenta de sus viajes por Europa, de su participación en guerras y su encuentro con culturas distintas a la suya. El Filósofo no juzga, en base a su cultura, la cultura ajena. Claro, le parecen raros los idiomas con los que se encuentra, con las diferentes costumbres y con las personas que tiene contacto. Mas no por eso hace juicios de valor, pues mantiene una actitud abierta: cada quien aplica ese buen juicio por distintos caminos , por lo menos mantiene una actitud congruente con su filosofía.

Descartes hace una comparación del conocimiento con la arquitectura, dice que es más bella una obra cuando es de un solo autor que cuando es hecha por varios, porque en la diversidad de juicios se va dispersando la pureza de la obra; sucede lo mismo con el conocimiento: cuando abundan tantas opiniones sobre un mismo tema la verdad está cada vez más lejos. Es por eso que apela a la razón de cada hombre, en su caso de sí mismo. Durante su formación recibió diferentes concepciones del conocimiento y de lo conocido, eso precisamente fue lo que motivó

en él la reflexión y de ahí pasó a la duda. De haber recibido educación de un solo maestro no habría tenido la necesidad de inquirir más profundamente por la verdad de las cosas, porque esa variedad de juicios lo hizo dudar de la veracidad del conocimiento . Entonces, poco a poco, la duda viene a ocupar un lugar crítico en su manera de aceptar los discernimientos que se le ponen enfrente. Descartes piensa que la mayoría no se mete en este tipo de problemas porque acepta el saber de una manera tradicional, es decir, que se admiten conocimientos porque son expresados por una comunidad que tiene cierta popularidad, o sea, se apela a la autoridad. El Filósofo, aunque no lo menciona explícitamente, tiene un problema de aceptación a la autoridad: es un libre pensador y como tal no ve con buenos ojos a quienes tratan de poner límites al pensamiento. El autor vive así un proceso en el cual la duda va afianzándose cada vez más a su epistemología: primero no se siente satisfecho con las explicaciones divergentes que sus maestros le dan, después surge en él una reflexión que lo lleva a plantearse la duda de si lo que recibió fue realmente la verdad y, finalmente, a tomar la duda como un filtro en el cual se pone a prueba todo conocimiento aprendido y por aprender. La duda lo lleva, entonces, ante la necesidad de una metodología mediante la cual sea posible alcanzar su fin: la verdad. Éste es el método que fue desarrollado por Descartes en cuatro pasos:

Pasos del Método:

I.- No aceptar nada como verdadero sin haber sido comprobado.

Regla de la evidencia: Esto quiere decir que la realidad que conocemos es verdadera en la medida en que se capta de manera clara y distinta . Para Descartes, claro es una percepción que se muestra presente y que manifiesta una mente atenta. Distinto significa aquella percepción que siendo clara se encuentra tan separada de las otras percepciones que se muestra de forma manifiesto.

II.- El problema planteado hay que dividirlo en partes.

Regla del análisis: La realidad se nos muestra compleja y es imprescindible separarla en partes para conocerla.

III.- Ordenar esas partes y analizarlas yendo de la más simple a la más compleja.

Regla de la síntesis: Según Descartes, las cosas simples las conozco por intuición, es decir clara y distintamente, las cosas complejas por deducción, o sea es aquel pensamiento que va pasando de una intuición a otra de forma ordenada.

IV.- Hacer una enumeración de todas las partes estudiadas.

Regla de la enumeración: Constituye un repaso de todas las anteriores, para asegurarse de no omitir nada.

El proponer un método supone, al mismo tiempo, una manera de actuar, o sea, que el método viene acompañado por una moral con la cual el Filósofo debe abordar el conocimiento. Descartes se pone como principios morales estas tres máximas:

• Obedecer las leyes. Conservar la religión. Tener opiniones moderadas ya que son las mejores en la práctica y así uno se apartaría menos del camino elegido.

• Ser lo más firme y resuelto en sus acciones y no seguir las opiniones dudosas de los otros, sino que se deben seguir las opiniones más probables.

• Debía vencerse así mismo antes que la fortuna, procurar cambiar sus deseos antes que el orden del mundo y acostumbrarse a creer que lo único que esta en nuestro poder es la capacidad de pensar.

Como conclusión sobre esta moral podemos decir que Descartes examina las hechos de los hombres y elige el mejor, el propio, que consistía en ejercitar su razón y progresar lo más que pudiera en el conocimiento de la verdad con el método que él había ideado. También trata de juzgar bien para obrar bien y juzgar mejor para obrar de la mejor manera posible. Podemos decir que esta moral de Descartes constituye una forma de protegerse, ya que manifiesta de esta manera el temor que tenia de ser considerado hereje por las autoridades, pues ya había ocurrido recientemente con Giordano Bruno y Galileo:“Parecía que Descartes no arriesga demasiado. Dice que destruirá todo, pero mientras tanto conserva todo ¿No será acaso un modo de protegerse contra cualquier asechanza o acusación del mundo convencional? Mas vale prevenir que curar”.

¿Cómo dudar?

Descartes asume la duda con una actitud de “humildad intelectual”, da por sentado que nada sabe sobre su objeto de estudio, duda así de lo que se dice del mismo y, de esta manera, se encarga de estudiar. No es la actitud negativa típica de los escépticos que dudan sólo por dudar y se las dan siempre de irresolutos . Se debe dudar con el propósito de afianzarse en la verdad.

¿Hasta qué punto se debe dudar?

Una vez que apartaba “la arena movediza de y la arena se da con la roca viva” , que gracias a su método lo lograba muy bien Descartes, descubría las falsedades o verdades de las proposiciones que analizaba de manera racional hasta que no se encuentre ninguna tan dudosa que no se pueda sacar de ella alguna conclusión bastante cierta, aunque sólo fuera la de que no contiene nada de cierto.

¿Se puede dudar del cogito?

Para el Filósofo todo es falso, por eso la duda; pero se da cuenta que su pensamiento generaba esa duda. Por lo tanto él mismo debía ser algo y algo verdadero: el hecho es que se ve como un ser que piensa y se piensa a sí mismo. Pienso, luego existo; no se puede dudar de esta sentencia porque es tan firme y segura que los argumentos de los escépticos no pueden refutarla: «Yo soy una cosa o sustancia pensante» . No podemos dudar de nuestra existencia, pues el pensamiento está ligado a ella.

Las parte cinco del texto habla sobre los frutos del método en el campo de la física (problema de la luz), de la anatomía (estudio del corazón y la circulación sanguínea) y de la metafísica, pues hace una comparación entre el alma humana y la de los animales.

La sexta parte aborda una reflexión de la investigación científica: en primer lugar, el progreso de la ciencia reporta múltiples beneficios materiales y morales. En segundo lugar, el progreso científico necesita la comunicación de las experiencias de otras personas. No abordo estas partes con mayor profundidad debido a que están fuera de la línea de interpretación hermenéutica con la que he afrontado el texto.

¿Qué dice el texto?

El hecho de haber sido escrito en francés y no en latín implica un rompimiento con la tradición escolástica que dominó durante siglos a la filosofía. Descartes pretendía con ello hacer una obra que fuese accesible a todo el mundo, incluso a quienes fueran desconocedores del latín, que eran la mayoría de la población y que debido a su precaria situación económica no habían podido estudiar en las escuelas . Inauguró la filosofía moderna; abrió nuevos cauces a la ciencia; iluminó los rasgos esenciales de la literatura y del carácter francés . Con “El Discurso del Método” la filosofía se moderniza . Descartes abre una nueva era para la filosofía porque considera que la lengua popular es un medio capaz de transmitir los conceptos filosóficos más elevados; el pensamiento cartesiano por poner en primer lugar al ser racional como su única fuente de conocimiento, sin tener que consultar la autoridad de un libro o filósofo. Para el Filósofo la razón humana es suficiente para llegar a la verdad, pues está ha sido dada por Dios a los hombres.

¿Qué me dice a mí el texto?

Que todos tenemos la capacidad de razonar, del Buen Juicio, de buscar por nuestros propios medios la verdad. Descartes se pone como ejemplo a sí mismo y da cuenta de los frutos obtenidos por su método. La duda no es un capricho sino una herramienta con la cual se inicia la búsqueda de la verdad: es una guía con la que vamos orientando nuestros saberes sobre aquello en lo que queremos abundar. La duda es esencial en este proceso, porque si no dudamos no sentimos la necesidad de inquirir acerca de todo lo que nos rodea; si no sentimos esa necesidad no podemos acceder a la verdad, pues estará velada por el manto de lo evidente, de lo que aparentemente sabemos como funciona. Descartes duda incluso de sus sentidos: “todas las cosas que concebimos clara y distintamente, existen. El hombre tiene razones para creer en el mundo exterior, aunque nuestros sentidos son engañosos” . Por eso, si los sentidos engañan con frecuencia, la razón no puede caer en ese juego. Y se demuestra a sí mismo que la razón, aplicada correctamente, es el medio idóneo para la búsqueda de las verdades a través de las matemáticas. Gracias al desarrollo del método su campo de acción se hace más amplio: abarca las disciplinas de la física, anatomía, moral, metafísica, teología, etc. En las cuales obtiene resultados muy alentadores. Pero lo que creo es el culmen de su obra es la famosa sentencia: Pienso, luego existo. Esto es darse cuenta que se es un ser que piensa, que reflexiona y que es el centro mismo de sus pensamientos. Para pensar es necesario existir; de la existencia humana surge esa posibilidad del pensamiento, por ello no es posible dudar de la existencia. La existencia está fuera de toda duda; ella no es sujeta a ese proceso cartesiano. Es dada por antonomasia. Sin esta base firme de la existencia el pensamiento del Filósofo no tendría sustento, ya que, también, sería puesta en duda. La existencia es el ancla a la cual se aferra la filosofía de Descartes.

El Discurso del Método es, para mí, una invitación a la reflexión por las cosas que juzgamos como “simples” que damos por entendido su funcionamiento. Es también un llamado a pensar por nosotros mismo, a hacer uso de nuestra capacidad humana más distintiva: el razonar.